Creo en un Dios y muchas religiones y siempre he estado interesado en estos temas. Hace años compre “Bible Facts”, un libro que puede traducirse como “Hechos Bíblicos”. Tiene una parte sobre los “Sitios arqueológicos junto al Mar Muerto”.
Hasta hace poco no se sabía de textos originales relacionados con la Biblia porque casi todo fue escrito en cuero o papiros que no sobrevivieron los siglos. Pero en 1947 se descubrieron en una cueva, junto al Mar Muerto, en grandes ánforas de barro, varios manuscritos relacionados con el Antiguo Testamento, escritos cientos de años antes de Jesús.
Entre 1951 y 1956, en otra cueva, se descubrieron otros manuscritos bien conservados relacionados con el Viejo y el Nuevo Testamento, lo cual reconfirmó la antigüedad y autenticidad de los libros bíblicos. Además, luego de estudiarlos y evaluarlos los arqueólogos determinaron que fueron copiados por los Esenios, un grupo de que vivía fuera de las ciudades dedicados a practicar métodos para vivir en armonía con Dios.
Estos textos incluyen varios sobre la vida y creencias de los Esenios, grupo que al parecer floreció durante los 100 años antes de Jesús, hasta los 100 años después. Son interesantes por las semejanzas de sus creencias y prácticas con las de los primeros cristianos, a quienes seguramente influenciaron. Pero sus rituales, mas realistas y moderados, no tenían la intensidad y significancia sacramental de los creados luego por los cristianos. Vivian con disciplina y austeridad y para unirse a ellos había que pasar por un noviciado de dos años.
Entre sus prácticas para mantener el cuerpo y la mente en armonía destacan oraciones para cada segmento del día: amanecer, mediodía y anochecer. Seguidamente les ofrezco la oración de la mañana que la expresaban ritualmente unidos:
Entro en el eterno e infinito flujo de la existencia,
La maravillosa aventura del árbol de la vida.
Mi Espíritu unido contigo Padre Celestial,
Mi Cuerpo unido contigo Madre Tierra,
Mi Corazón unido con ustedes hermanos del mundo.
Dedicando mi cuerpo y mi mente
Al Conocimiento sagrado, puro y salvador del Espíritu.

