La preocupación por una alimentación sana y un estilo de vida saludable, está relacionada con el vino.
Hoy sabemos que el tanino de los vinos tintos contribuye a la limpieza de las arterias y a evitar enfermedades cardiovasculares. Los taninos son sustancias, astringentes y amargas que proceden de la maceración de la piel de la uva y de su crianza en el mosto (jugo) o en madera, y cuya presencia se percibe en la lengua y en las encías. Además, recientes estudios han demostrado que el resveratrol, una sustancia que se encuentra en la piel de la uva, puede ayudar a retrasar el envejecimiento y prevenir enfermedades como el Alzheimer
Estudios han demostrado que los habitantes de los países que consumen vino en moderación tienen un menor riesgo de padecer enfermedades cardiovasculares. La comunidad científica ha estudiado este tema comparando los datos de diferentes países europeos, con resultados sorprendentes y contradictorios. Por ejemplo, resultaba contradictorio que los franceses mostrasen altos niveles de colesterol, (debido al consumo de mantequillas, natas y quesos) y sin embargo presentaran una mortalidad baja por problemas de corazón. Más tarde se observó que los franceses, a diferencia de los habitantes de los países nórdicos, toman en las comidas una copa de vino tinto.
A partir de ahí, la atención fue dirigida a los componentes no alcohólicos del vino tinto y al análisis de los taninos. Los taninos frutales procedentes de la piel de la uva macerada en el mosto (jugo de la uva) son saludables y finos y generalmente producen vinos blancos, mientras que los taninos de la madera son algo agresivos y generalmente producen vinos rojos.
Pero lo importante es que se descubrió que el pellejo de las uvas rojas-negras contiene un amplio rango de compuestos fenólicos (productos del metabolismo de las plantas) que tienen gran capacidad de proteger las lipoproteínas (colesterol bueno) de la oxidación; e inhiben el colesterol malo, que una vez oxidado pasaría a formar una placa en la pared de las arterias. Por lo cual beneficia el sistema circulatorio y el corazón.
Otros beneficios:
1. Acción antiespasmódica.
2. Activación de la secreción biliar.
3. Acción antibacteriana.
4. Atenúa las reacciones alérgicas.
5. Proteje las paredes arteriales al fortalecer el colágeno y la eslatina que las forman.
6. Minerales que aporta: Magnesio, disminuye el estrés. Zinc, mejora las defensas inmunitarias. Litio, equilibra el sistema nervioso. Calcio y Potasio, garantizan un adecuado equilibrio químico y eléctrico en el organismo.
7. Se recomienda en casos de anemia ya que contiene hierro y el alcohol ayuda a la absorción del hierro.
8. Contraresta la pérdida de memoria por insuficiencia circulatoria cerebral.
9. El placer que nos proporciona cuando lo disfrutamos.
Naturalmente, estos beneficios solo se producen con dosis moderadas. El consumo frecuente de vino en dosis elevadas ocasiona lesiones tisulares (deterioro de los tejidos, especialmente en el sistema nervioso central y el hígado) por lo cual predispone a la cirrosis y carcinomas (al igual que otras bebidas alcololicas). No se aconseja el consumo de vino a las mujeres embarazadas o en lactación.

