Un hombre va a ver una pelea de gallos pero no conoce a los gallos. Entonces le pregunta al señor que está al lado: Oiga amigo ¿Cuál es el gallo bueno en la próxima pelea? ¿El blanco o el colorado? ¡Aahh, pues el bueno es el blanco. Entonces el hombre apuesta todo su dinero al blanco. Pero apenas comienza la pelea el colorado lo mata de un solo picotazo. El hombre furioso le dice al otro: ¡Coño, pero usted me dijo que el bueno era blanco. El otro le dice: pues claro que era el bueno, porque el colorado es un asesino.
Iba un caracol cruzando la calle y lo atropella una tortuga. Cuando despierta estaba en la sala de terapia intensiva. El médico le pregunta: ¿Cómo ocurrió el accidente? Y el caracol le responde: Coño no sé, ¡Fue todo tan rápido!
El Rey León va caminando borracho por la selva y de un manotazo agarra al conejo, lo levanta por las orejas, lo acerca a sus ojos y le pregunta: ¿Quién es el Rey de la Selva? ¡Tú León, sólo tú!, le dice el conejo aterrado. Entonces el León lo suelta y hace lo mismo con la tortuga, con el jabalí y con el búho. Después encuentra al elefante lo agarra por la trompa y le pregunta: ¿Quién es el Rey de la Selva? De pronto el elefante lo enrolla con la trompa, lo golpea contra el piso y lo lanza contra un árbol enorme. El León se levanta todo magullado y le dice: ¡Pero bueno amigo, si no lo sabes pregúntame, no te pongas tan bravo.
La mama mosquito le dice a su hijito: Cuando seas grande no salgas muy lejos porque el mundo es malo. Pero el mosquito crece y sale a recorrer el mundo. Cuando regresa le dice a su madre: mama eres una mentirosa. ¿Y por qué dices eso? Porque cuando salí a conocer el mundo todos me aplaudían.
Tres pastores discuten sobre la inteligencia de sus perros. El primero dice: al terminar el trabajo mi perro encierra las ovejas, les da comida y me vigila la casa toda la noche. El otro dice: mi perro al terminar el trabajo encierra a las ovejas, les da comida, vigila la casa toda la noche y en la mañana, sin que yo le diga, las vuelve a llevar al campo.
Y el otro, con lágrimas en los ojos dice: mi perro murió electrocutado. ¿Fue un rayo? No, no, fue arreglándome el televisor. Este señor se va a embarcar y lleva a su cabra. En esto el de la aduana le dice: ¡La cabra no pasa! Entonces, el hombre se va contrariado y se encuentra con un amigo que le dice: Pinta la cabra de negro, ponle un bozal y creerá que es un perro. El hombre lo hace y regresa a la aduana: ¡He dicho que la cabra no pasa! Y el hombre le responde: no es una cabra, es un perro. Y el de la aduana le dice: ¿Y los cuernos? Y el hombre contesta: ¡Con la vida privada de mi perro no se meta!

