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La Mente del Mono

Cuando conocí a Pedro sentí que no nos entendíamos. Había venido para tratarse un cáncer metastático de próstata que se había pasado a la columna vertebral. Hablaba tanto que me era difícil preguntarle algo. Comprendí que tenía problemas para centrase, saltaba de un tema a otro con rapidez. Me contaba acerca de su vida como productor de cine y parecía tener el mismo desorden.

En vez de hablarme de su cáncer me hablaba de informática para reducir el estrés. Gracias a su teléfono Blackberry estaba “super-conectado” y podía trabajar en “cualquier parte”. Le gustaba recibir llamadas y correos y hacer creer que estaba en su oficina estando en su casa. Me decía que podía jugar ajedrez con su hijo mientras leía los mensajes y atendía las llamadas. Me daba la impresión de que no estaba en ninguna parte.

En verdad no estaba ni con las llamadas, ni con el correo, ni con su hijo, ni en su oficina, ni en su casa. No centraba su atención en nada debido a esa efervescente actividad. Parecía estar siempre en ese estado mental de “tierra de nadie” en que todos caemos a veces, unos mas que otros. Ese estado en que nuestros pensamientos saltan todo el tiempo de un lugar a otro sin detenerse nunca: “la mente del mono”.

Hablé sobre Pedro con un amigo psiquiatra y me dijo medio en broma: “para comenzar debería pasarse dos semanas solo en el desierto aprendiendo a centrarse. Sino no podrá mejorar”. Y luego me dijo en serio: “la meditación puede ayudarlo”.

Querida Maria Corina

QUERIDA MARIA CORINA

Hace poco te presentantes en Alo Ciudadano.  Sin duda el aspecto físico de una persona en mucho determina la atracción inicial que esta ejerce sobre los demás.  Sin embargo, para que esa atracción continúe y aumente es necesario que su nivel de conciencia se vaya manifestando positivamente con el tiempo.

Sin duda tienes una alto nivel de conciencia. Lo has demostrado desde hace años con el éxito de tus estudios y actividades profesionales.  Pero especialmente con tu labor en defensa de la ciudadanía y los derechos humanos, tal y como lo has demostrado con tanta profesionalidad, valentía y perseverancia al frente de Súmate.  También he estado en situaciones donde te he visto de cerca dirigirte al público con calma, claridad, y excelente conocimiento del tema.

Por eso, a medida que presenciaba esa entrevista, me fue sorprendiendo el tono un poco prepotente y desafiante, y el nivel de excitación y la rapidez con la cual te expresabas (cuando hablamos con rapidez, a veces decimos cosas que no debiéramos, omitimos puntos importantes y se hace difícil seguirnos). Aunque estoy de acuerdo con casi todo lo que oí considero que no te proyectaste bien.

Creo que cuando ejercemos un cargo público de importancia y nos dirigimos a los demás nos favorece hacerlo en un tono conciliatorio y moderado que no genere rechazo o reacciones negativas.

Esto es mas importante en las circunstancias actuales. Por lo cual debemos expresarnos con calma, de un modo especialmente conciliatorio que comunique el sincero deseo de trabajar con todos por el bien de país. Aun si no estamos de acuerdo y nos sentimos atropellados por palabras o acciones de quienes comparten con nosotros un escenario público, y quienes son especialmente sensibles al tono de las críticas debido a lo equivocado de sus ideas y a sus acciones negativas.

Por el bien de todos, sugiero a los nuevos diputados y demás lideres políticos manifestarse con convicción pero sin agresividad, prepotencia o sarcasmo. Por el bien de todos, debemos dar un ejemplo de civismo, compresión, respeto y tolerancia, aunque otros no lo hagan. La firmeza y la moderación favorecen a quiénes desean lograr el apoyo de la ciudadanía.

Creo que el tema mas importante es que las ideologías siempre promueven centralización, corrupción, exclusión, limitaciones, miseria y opresión, por lo cual son las principales enemigas de la humanidad.  Solo la democracia, que no la inventó nadie y que desde hace siglos evoluciona gracias al espíritu humano, no es una ideología.

Tienes las cualidades y te favorecen tu género y las circunstancias.  Te deseo lo mejor.

En El Desierto

No se mi edad. Nací en el desierto del Sahara en un campamento nómada, al norte de Mali. He sido el pastor de los asnos, cabras, camellos, corderos y vacas de mi padre. Los Tuareg pastoreamos en un espacio infinito y silencioso, moviéndonos de un lugar a otro según las estaciones. Me despierto con el sol y veo las cabras que nos dan leche y carne. Luego las llevo donde hay agua y hierba, al igual que mi padre y mi abuelo… En ese mundo no hay nada mas y soy feliz.

A los siete años puedes alejarte del campamento para aprender las cosas importantes: oler y saber lo que trae el aire, escuchar y conocer los diferentes sonidos, aguzar la vista y ver cada vez mas cosas, orientarte con el sol y las estrellas. Si te pierdes, dejarte llevar por el camello…

Allí todo es sencillo e importante. Hay pocas cosas, cada una tiene gran valor y ofrece su algo de felicidad. Cada contacto es valioso. Nos alegramos por el solo hecho de tocarnos, estar juntos, jugar… Allí nadie sueña con llegar a ser porque ya uno es.

Ahora estudio en la Universidad de Montpellier, Francia. Cuando vine vi correr la gente en el aeropuerto y me asusté. En el desierto solo corremos cuando viene una tormenta de arena. Observé carteles de chicas casi desnudas y pensé ¿Porqué esa falta de respeto hacia la mujer? Cuando vi las fuentes en las plazas sentí ganas de llorar. Allá el agua es tan preciosa… Aquí tienen de todo pero no les basta, pasan la vida quejándose, compitiendo, corriendo. En el desierto hay paz, nadie se queja, nadie quiere adelantar a nadie…

Añoro la leche de camella, el fuego de leña, caminar descalzo sobre la arena…y las estrellas, que vemos luminosas y cambiantes… Cada día antes de la puesta del sol baja el calor y el frío aun no ha llegado. Hombres y animales regresamos al campamento observando al sol que baja y a un cielo rosa, azul, rojo, amarillo, naranja. Momentos mágicos… Entramos en la tienda y ponemos agua a hervir… Sentados en silencio oímos como hierve…Damos gracias a Dios y disfrutamos esa paz y ese té…