Si quieres tener una idea de cuánto vivirás y cómo llegarás a esa edad mira o recuerda a tus padres. La carga genética es fundamental para establecer un pronóstico de vida. Quien tuvo cáncer o infarto antes de los 60 trasmitirá esa información a sus hijos a través de los genes, por lo cual la probabilidad de desarrollar las mismas enfermedades se incrementa. Lógicamente el desarrollo de una enfermedad crónica requiere la presencia de varios factores, el genético es sólo uno de ellos. Otro factor esencial es la alimentación.
“Somos lo que comemos”, dicen los nutricionistas, y no les falta razón. Si además de tener carga genética añades 3 o 4 cucharaditas de azúcar en cada café que tomas, saboreas todos los pellejitos del pollo a la brasa y disfrutas los chicharrones del fin de semana, estás deteriorando las cañerías (arterias) de tu aparato circulatorio. Esto perjudica la buena circulación de la sangre y por lo tanto la buena oxigenación de las células, lo cual causa deterioro y muerte celular prematura, es decir, mas vulnerabilidad a enfermedades y envejecimiento prematuro. En consecuencia si quieres mantener tu juventud lo mas posible y tener una vejez saludable, a partir de los 50 años cuida tu alimentación mucho mejor. Un buen desayuno, un buen almuerzo y una pequeña cena son la clave para equilibrar el funcionamiento de tu organismo.
Sin embargo, toda buena información sobre salud es útil, pero no exageres y sobre todo no dogmatices. Si vas a una parrillada no me vengas con que “no como chorizo porque es muy grasoso” o “mi médico me ha dicho que solo tome dos tragos y punto”. Nada reemplaza la alegría y el placer de compartir con los que te quieren, no hay grasa ni trago que no se pueda metabolizar en un buen momento de esparcimiento. Los mecanismo de compensación de nuestro cuerpo son aún poco conocidos, pero lo mas probable es que si disfrutas verdaderamente el pecado mortal se transforma en venial.

