Reírse es uno de los grandes placeres de la vida. Cuando tenemos un ataque de risa y nos estamos carcajeando es cuando más vivos nos sentimos. La risa mueve tanta energía en el cuerpo que lo sacude. Un buen chiste es muy beneficioso, el disfrute no es sólo mental sino también corporal cuando el cuerpo hace todos los movimientos mientras ríe. Reírse es una función biológica necesaria para mantener el bienestar físico y mental.
La risa se procesa en la zona prefrontal de la corteza cerebral, la parte más evolucionada del cerebro. En esta zona, según los expertos, reside la creatividad, la capacidad para pensar en el futuro y la moral. El gran psicoanalista Sigmund Freud atribuyó a las carcajadas el poder de liberar al organismo de energía negativa. Esta capacidad fue científicamente demostrada décadas después cuando se descubrió que la corteza cerebral libera impulsos eléctricos negativos un segundo después de comenzar a reír.

