Anoche, mientras reflexionaba
Revisando poemas y proyectos,
Surgió ante mi un fantasma
De apariencia bella, poderosa y terrible
Que me sorprendió e inspiró desconfianza.
Dirigiéndo su mirada hacia mi con llamas en los ojos,
Señalando con sus dedos algunos cantos inmortales,
Me dijo con voz amenazante:
“Soy genio de poetas de la antiguedad.
¿Que cantas tu?
¿Acaso no sabes que un solo tema hace poetas inmortales?
¿Acaso no sabes el tema de la guerra, las batallas,
El entrenamiento de soldados perfectos?”
“Lo se, sombra imponente,
Yo tambien he venido a cantar la guerra y las batallas,
Y ante todo, promuevo soldados concientes y valientes.
He venido a cantar una guerra
Mas larga e importante que cualquier otra;
De resultados indecibles,
Con peleas, avances, retiradas;
Intensa, vacilante y, a veces, victoriosa.
Guerra que presento y ofrezco en mi libro
A hombres y mujeres que la quieran librar.
Guerra por la vida y la muerte, por el cuerpo y por el Espíritu.”
Walt Whitman, USA, 1819-1892