Centralización. Lluvias. Tragedia.
Casi siempre hemos estado sometidos a una centralización política y económica que nos ha impedido desarrollarnos como un país eficiente y moderno, y que nos ha ido llevando a crecientes niveles de corrupción, ineficiencia, deterioro social y pobreza.
La centralización y el consecuente deterioro económico del interior ha hecho que miles se hayan quedado sin trabajo y obligados a emigrar en busca de mejor vida. Las ciudades no han estado preparadas para este anormal y negativo incremento de población y la mayoría han tenido que construir viviendas donde pueden con escasos recursos. Como resultado, caos urbanístico y miles de viviendas precarias en terrenos inadecuados y peligrosos. En los últimos años, especialmente cuando llueve mucho, hemos visto la tragedia que tanto tiempo de centralización y politiquería han causado.
La centralización política disminuyó durante el último gobierno de Carlos Andrés Pérez. Comenzaron a elegirse democráticamente gobernadores, alcaldes y concejales, y donde se eligieron individuos competentes vimos como mejoraban los servicios públicos y se estimulaba la creatividad y el trabajo. Lo cual llevó a la creación de empresas, miles de empleos y redujo la emigración. También permitió a algunos destacarse en sus funciones al servicio de la comunidad para convertirse en los primeros líderes políticos legítimamente elegidos, respetados y capaces de mejorar el país.
La descentralización económica, que favorece a los habitantes de los estados, al desarrollo integral y a eliminar las aglomeraciones, apenas ha existido. La mayor parte de la economía ha estado en manos del gobierno central, cada vez peor administrada. Nunca ha habido un verdadero sistema de libre mercado, protegido y estimulado por los gobiernos, que es lo único que reduciría la pobreza. Basta observar a los países con democracias descentralizadas para ver que son los que han logrado mayor bienestar y prosperidad… Vean los que aun están ciegos.
Lamentable que hayamos estado perdiendo la poca descentralización que teníamos, lo cual ha aumentado el deterioro constante de todo en el país, y especialmente al deterioro social a causa de la corrupción, el empobrecimiento y la promoción del odio.
La centralización, que nos lleva de mal a peor, es la negación de la creatividad, el bienestar y la dignidad. Todos tenemos derecho a participar dignamente en el progreso económico y social del país. La verdadera revolución es una verdadera descentralización que permita elegir a los mas conocedores e interesados en el progreso de sus regiones, y la participación de todos. El líder que la haga será el Héroe del Siglo XXI.
A todos deseo iluminación, una Feliz Navidad, un próspero Año Nuevo… Y que Dios nos ayude.

