Muy positivo el acto que ofrecieron hace poco los líderes políticos que unidos trabajan para lograr la democracia. Transmitieron unidad, honestidad y firmeza. ¿Qué mas queremos?
Alguien dijo en la televisión que aun no han presentado un proyecto de país. Y me pregunto: ¿Un proyecto de país? ¿Para que? Todos sabemos lo que queremos y la Constitución ofrece las normas para lograrlo. Creo que podemos considerla como un proyecto de país.
Queremos un país donde haya paz y dignidad. Donde se promueva la productividad ciudadana; la libertad para crear empresas grandes y pequeñas y miles de trabajos. La garantía de que nuestra labor será apreciada y protegida. Así lograremos lo esencial: nuestras necesidades materiales y el bienestar que solo ofrecen el trabajo digno y la seguridad económica.
Queremos un país donde se administren eficazmente los bienes del Estado para que se puedan realizar las necesidades básicas que requieren todos los seres humanos en todo el mundo: vivienda, trabajo, producción, seguridad, buenos servicios, buena educación, salud, respeto a la propiedad.
Para esto no hace falta complicarnos con un proyecto de país. Solo es necesario cumplir con la Constitución que ya ofrece las leyes para lograr todo el bienestar material y espiritual que queremos. ¿No es mas sencillo?
La Mesa y los candidatos sencillamente deben hacer, desde ahora, todo lo posible para que se cumpla la Constitución. Explicar a la ciudadanía que la Constitución es lo mas importante porque establece las normas necesarias para crear prosperidad y progresar todo el tiempo. Debemos crear mas consciencia y educación política; que Constitución y bienestar es lo mismo.
Comprendamos que la Constitución no sigue ideologías sino que ofrece leyes para promover y mantener bienestar y prosperidad. Leyes que demuestran en todo el mundo que solo con verdaderas democracias se puede lograr la mayor igualdad y prosperidad posible y erradicar la pobreza; a pesar de las crisis económicas que a veces impone la evolución del ser humano.
Los engañados con ideologías fantasiosas (que limitan y oprimen la naturaleza humana, y que promueven separación, odio y miseria) que observen al mundo sin prejuicios. Que observen que los países dónde se vive mejor son aquellos que no están sometidos a rígidas ideologías, sino simplemente mantienen democracias. La forma de gobierno flexible que evoluciona según el quehacer natural de la humanidad.
Lo primero es descentralizar política y económicamente como lo establece la Constitución. Lo cual de inmediato promueve creatividad, trabajo y prosperidad, buen proceder cíudadano, buenos funcionarios públicos y paz amigable entre todos.

