Suscríbete y disfruta de contenidos exclusivos en tu correo 100% gratis.
Introduce tu mail:

Concierto Alegría Beracasa

Hace pocos días tuve el gran placer de presenciar el estupendo concierto que ofreció la orquesta Sinfónica Juvenil de Caracas, dirigida por Eduardo Marturet, en homenaje a la gran mujer que fue Alegría Beracasa, protectora de las artes en todos sus aspectos.

Conocí la nueva Sala Simón Bolívar, un espacio para ofrecer conciertos u otras manifestaciones artísticas, que por si mismo me pareció una obra de arte extraordinaria. Todo su interior revestido de bellos paneles de madera superpuestos en diferentes formas, asientos con diseño de Cruz Diez, y un órgano espectacular donado por la Fundación Polar.

Mucho me impresionó ver a ese grupo de jóvenes tocando tan bien y con impresionante energía. Dios los bendiga a todos. Con razón la gente se vuelve loca cuando los oye.

Comprendí, realmente, la labor extraordinaria-humanitaria que ha estado realizando José Antonio Abreu, creador y promotor de todas estas orquestas juveniles, que tanto gustan y benefician al mundo, especialmente a la humanidad venezolana.

Mucho me gustó la interpretación de la extraordinaria y energética Obertura Festiva de Dmitri Shostakovich. Sube el ánimo a cualquiera. Me sentí agradecido de estar allí y vivir esos momentos de gran bienestar…

En El Desierto

No se mi edad. Nací en el desierto del Sahara en un campamento nómada, al norte de Mali. He sido el pastor de los asnos, cabras, camellos, corderos y vacas de mi padre. Los Tuareg pastoreamos en un espacio infinito y silencioso, moviéndonos de un lugar a otro según las estaciones. Me despierto con el sol y veo las cabras que nos dan leche y carne. Luego las llevo donde hay agua y hierba, al igual que mi padre y mi abuelo… En ese mundo no hay nada mas y soy feliz.

A los siete años puedes alejarte del campamento para aprender las cosas importantes: oler y saber lo que trae el aire, escuchar y conocer los diferentes sonidos, aguzar la vista y ver cada vez mas cosas, orientarte con el sol y las estrellas. Si te pierdes, dejarte llevar por el camello…

Allí todo es sencillo e importante. Hay pocas cosas, cada una tiene gran valor y ofrece su algo de felicidad. Cada contacto es valioso. Nos alegramos por el solo hecho de tocarnos, estar juntos, jugar… Allí nadie sueña con llegar a ser porque ya uno es.

Ahora estudio en la Universidad de Montpellier, Francia. Cuando vine vi correr la gente en el aeropuerto y me asusté. En el desierto solo corremos cuando viene una tormenta de arena. Observé carteles de chicas casi desnudas y pensé ¿Porqué esa falta de respeto hacia la mujer? Cuando vi las fuentes en las plazas sentí ganas de llorar. Allá el agua es tan preciosa… Aquí tienen de todo pero no les basta, pasan la vida quejándose, compitiendo, corriendo. En el desierto hay paz, nadie se queja, nadie quiere adelantar a nadie…

Añoro la leche de camella, el fuego de leña, caminar descalzo sobre la arena…y las estrellas, que vemos luminosas y cambiantes… Cada día antes de la puesta del sol baja el calor y el frío aun no ha llegado. Hombres y animales regresamos al campamento observando al sol que baja y a un cielo rosa, azul, rojo, amarillo, naranja. Momentos mágicos… Entramos en la tienda y ponemos agua a hervir… Sentados en silencio oímos como hierve…Damos gracias a Dios y disfrutamos esa paz y ese té…

Gratitud…

No hemos hecho ningún esfuerzo para formar parte de la existencia y sin embargo, si estamos concientes, observamos que recibimos frecuentes y numerosas manifestaciones de amor y generosidad por parte del mundo que nos rodea.  Es mas, cuando sentimos gratitud nuestras neurosis tienden a desaparecer, el cual es sin duda uno de los procesos energéticos mas beneficiosos
Creo que expresar gratitud es la mas valiosa oración; todas las demás han sido elaboradas por el hombre.  Su impacto energético es inmediato y liberador.  Mientras mas apreciamos todo lo que recibimos y mas gratitud experimentamos mejor y mas puros nos sentimos.  Al punto que nos olvidamos de nosotros mismos y como resultado, desaparecen las neurosis, que solo son producto de nuestro ego.
Cuando sentimos gratitud el ego-mente desaparece y su frecuente información negativa también (el nivel de negatividad depende del nivel de neurosis de cada quien).  Aun mas, cuando nos sentimos agradecidos y se disuelve la ego-mente, desaparece nuestra “personalidad” y surge nuestra individualidad.
Mientras mas entramos en este sentir de gratitud, mas dejamos de ser una parte de la existencia, y comenzar a formar parte conciente del “todo”. Dualidad y neurosis desaparecen y entramos a la dimensión del verdadero “Ser”… Osho