Mi artículo (revisado) en El Universal, Caracas, el sábado 17.
El ser humano genera la creatividad y el trabajo que producen los bienes que se ofrecen a la venta (oferta). La compra de esos bienes (demanda) produce el capital (dinero) que se utiliza para mantener y crear empresas que requieren mas trabajo. Este ciclo natural que promueve y mantiene una economía próspera funciona gracias al capital (dinero) que lo crea y mantiene.
En una economía próspera el ciclo económico está equilibrado con el quehacer humano y depende de su evolución natural que nadie puede controlar o planificar. Ningún Estado puede planificar artificialmente las múltiples capacidades productivas de los ciudadanos con sus igualmente múltiples necesidades existenciales. Eso solo ocurre según la evolución natural y constante de los individuos y los pueblos. Por eso la prosperidad de un país depende de las decisiones políticas y económicas que favorecen o perjudican ese ciclo de creatividad y trabajo; que generan riqueza o causan ruina.
Quiénes no han comprendido esta evidente realidad, en su confusión y fantasías ideológicas, creen que pueden recurrir a la rigidez de una ideología socialista sin hundir al pueblo en la ruina. De allí el rotundo fracaso de los experimentos artificiales de los regimenes “socialistas”.
Hay quienes creen que el capitalismo ha fracasado, se equivocan. Simplemente está pasando por una crisis creada por gobiernos populistas que han ofrecido servicios excesivos que no pueden financiar y que llevan a la quiebra. También por actividades financieras extremas, con propósito puramente especulativo, que han realizado algunos individuos solo por afán de lucro. Esperamos solución.
Las economías nacionales también están influenciadas por las decisiones políticas y económicas a nivel internacional, realidad evidente cuando vemos como influyen en la economía las variantes de los precios petroleros por razones políticas o económicas. Por esto hay que tomar medidas para resguardarse: mantener reservas suficientes, una sana situación financiera y una economía de libre mercado regulada con prudencia.
Seamos realistas, en todas partes vivimos gracias al capital que promueve el libre mercado que produce capital. Comprendamos que capitalismo es básicamente utilizar capital para crear empresas y prosperidad, y que un exceso de controles y regulaciones quiebra el ciclo natural de trabajo y producción y causa ruina. Solo en la sana libertad que establece una democracia bien descentralizada, se evidencia la perfecta relación natural que existe entre la energía espiritual creativa y lo material; entre la creatividad, el trabajo y el capital que nos permiten vivir. Porque lo que el socialismo ofrece no es natural ni es vida.

