Palabras de un cirujano general, especialista en el aparato digestivo, con 25 años de práctica en el Hospital de Madrid:
He aprendido que debemos ejercitar y desarrollar la flexibilidad y la tolerancia. Se puede ser firme pero flexible y amable con las personas. Así responden mejor a cualquier tratamiento o sugerencia.
He aprendido que la intuición auténtica y profunda nos es revelada, y luego de vislumbrarla es registrada por el cerebro-mente, que mediante pensamientos nos la va presentando con claridad.
Hasta ahora lo decían los iluminados, los meditadores y los sabios. Ahora también lo dice la ciencia: son nuestros pensamientos ya ordenados e iniciados por nuestro Espíritu, los que en gran medida han creado y crean continuamente nuestro mundo.
Hoy sabemos que la confianza en uno mismo, “el entusiasmo y la ilusión” tienen la capacidad de favorecer las funciones superiores del cerebro.
La zona prefrontal del cerebro, el lugar donde tiene lugar el pensamiento más avanzado, donde se inventa nuestro futuro, donde valoramos alternativas y estrategias para solucionar los problemas y tomar decisiones, está tremendamente influída por el sistema límbico, que es nuestro cerebro emocional-intuitivo.
Por eso, lo que el “corazón” (Espíritu) nos revela, la mente lo traduce a pensamientos. Por lo cual debemos entrenar esa mente mediante meditación para mantenerla bien receptiva a la comunicación que viene del Espíritu.
Puedo atestiguar que una persona ilusionada, comprometida y que confía en sí misma puede lograr mucho más de lo que cabría imaginarse, gracias al impulso que continuamente nos llega del Espíritu.

