Esta información me llegó hace poco y me pareció interesante.
Según los estudios del Institute of HeartMath (pueden buscarlo en Google) esta demostrado que las palabras pueden afectar la programación del ADN, y que la salud podría conservarse indefinidamente si nos orientamos en pensamientos, sentimientos y palabras creativas bien intencionadas.
Esto nos abre un nuevo panorama hacia la sanación, no solo de los seres humanos, sino también de la sanación planetaria. Estos científicos creen en la existencia de lo que ellos llaman “híper-comunicación”, una especie de red energética mediante la cual todos los organismos vivos estamos conectados y comunicados, y que permite la existencia de la llamada “conciencia colectiva”.
Los estudios sugieren que si los seres humanos fuéramos conscientes de la existencia de esta matriz de comunicación entre todos los seres vivos y trabajáramos en la unificación de pensamientos con objetivos comunes, seríamos capaces de logros impensados, como la reversión repentina de procesos climáticos adversos.
La práctica de rezos, oraciones y peticiones, tal como nos lo han legado los antiguos esenios – potenciado por millares de personas – nos otorgaría un poder que superaría al de cualquier potencia militar que quisiera imponernos su voluntad por la fuerza.
Este poder ha sido demostrado en especies animales como los delfines, que trabajan unificados en objetivos comunes, utilizando patrones geométricos de híper-comunicación, ultrasonido y resonancias que les sirven para interactuar con las redes energéticas del planeta. Estos animales poseen la capacidad de producir estructuras sónicas geométricas y armónicas bajo el agua, y podríamos afirmar que contribuyen en lo posible a mantener el equilibrio planetario que destruímos los humanos.
Si la Naturaleza nos otorgó este poder, significa que quiere que nosotros, una vez alcanzado el nivel de conciencia apropiado con respecto a la vida, seamos co-creadores de su obra.

